Sabores que se amasan, viajan y regresan a su ciudad
Historias que viajan lejos sin moverse del todo. Sabores que cruzaron el mar y volvieron convertidos en orgullo. En Saladillo, la galleta de piso no solo alimenta: cuenta una historia que alguna vez se subió a un barco rumbo a Italia… y regresó con una medalla de oro que todavía late en la memoria del pueblo. Y Saladillo lo celebra con una fiesta.






